viernes, 7 de noviembre de 2014

"VAYEBAL NA" EL ALTAR MAYA en Nuevo San Juan Chamula


El estudio en la tendencia historiológica  de las religiones mayenses de Chiapas, en este caso los tsotsiles, se ha llegado a resultados como un proceso histórico de la cultura; llegando a decir que las manifestaciones religiosas no son más que simples formas culturales o meras expresiones fácticas del encuentro del hombre con su mundo entorno.  Sin embargo, un estudio fenomenológico nos lleva a comprender la dimensión amplia del fenómeno religioso en los tsotsiles; con esta no decimos que hay que descartar la historicidad que implica en el mismo fenómeno, ya que el "hombre religioso” esta emergida en la realidad de realidades en la verdad última.
Los tsotsiles, comprenden una cosmovisión que no sólo se refiere a los mitos, sino en un conjunto de simbolismos y fenómenos de su relación con lo sagrado.  

Un elemento cultural en Nuevo San Juan es la inserción del Altar Maya o el  “Vayebal Na”, este altar representa los cuatro puntos cardinales que sostienen al mundo según la cosmovisión maya. Aunque no es un rito netamente tsotsil de chamula, pero lo han apropiado, no solo para los tsotsiles sino también para muchos tzeltales, mames, kanjobales, tojolabales y choles. Esta presencia multicultural en Nuevo San Juan Chamula, también ha propiciado el enriquecimiento de las culturas. La presencia de los Kanjobales en  Nuevo San Juan Chamula es desde 1982. A hora, Nuevo San Juan Chamula no es un pueblo de mayoría tsotsil, sino también conviven con los  kanjobales, mestizos, tzeltales, tojolabales y mames, es decir es una comunidad intercultural.

Una de las investigaciones sobre la fenomenología de la religión, en cuanto al Altar Maya de los tsotsiles, es el de Evon Z. Vogt, en su afirmación: El sol está asociado con el día, como lo indica la traducción literal de K’AK’AL: “calor”. Los colores simbolizan también esta posición: el rojo está asociado con la dirección del sol naciente, el negro con la del poniente. También otro estudio de los tostsiles fue Gossen (1972) sobre el simbolismo chamula.

Los mayas tsotsiles no distinguen el “verde” del “azul”, esa gama es Yox (G. Collier, 1966). Estos cinco colores son generalmente los más salientes en todas las culturas mayas, y con frecuencia tienen asociaciones direccionales: el rojo con el Este, el negro con el Oeste, el blanco con el Norte, el amarillo con el Sur y el verde-azul con el “Centro del Mundo” (véanse Thompson, 1934; Roys 1933; Marcus, 1970).

Se debe aclarar que en tsotsil no hay manera de decir Norte, Sur, Este y Oeste en abstracto. Las direcciones se conciben en relación con el camino del Sol. El Este es aproximadamente Lok’eb K’ak’al, al Sol “naciente” o “emergente” o “que aparece”; el Oeste, Maleb K’ak’al, Sol “poniente”, “menguante”, o “que desaparece”. Estos términos expresan simultáneamente tiempo y espacio; declaran a la vez dónde y cuándo aparece y desaparece el Sol cada día. Esos puntos son la intersección del plano vertical (tiempo) y el horizontal (espacio) del universo.


En esta imagen en Nuevo San Juan Chamula, el Altar Maya representa los cuatro puntos cardinales de diferentes colores que sostienen al mundo según la cosmovisión maya, la comunidad se reúne para ofrecer sus primicias como ofrenda  a la Madre Tierra. 


Los orígenes del Altar Maya, que es algo ambiguo, sin embargo se le atribuye a todas culturas mayenses; porque es notable que corresponde a las mismas concepciones espaciales y posicionamientos, y, además los colores básicos para todos son: rojo, negro, blanco, amarillo y verde-azul. De acuerdo con una investigación profunda hecha por sacerdotes junto con los ancianos sabios de Guatemala del pueblo Quiché, sobre los orígenes del Altar Maya, nos describen que El blanco, corresponde al norte, representa el lado del cielo; el amarillo, al sur, representa el lado de la tierra. Este paso del norte al sur es el camino del hombre. Según el Popol Vuh, de maíz blanco y de maíz amarillo fueron hechas las carnes de los mayas. El camino del sol (oriente-poniente) representa el camino de Dios. Del encuentro de estos dos caminos surge Corazón del Cielo – Corazón de la Tierra, que representan los colores azul y verde respectivamente (Ha llegado el tiempo de amanecer).

Uno de los elementos primordiales en el Altar es la presencia del maíz criollo que es la dieta fundamental de los pueblos mayas y mesoamericanos.  

Estos términos de "Corazón" nos recuerda el lenguaje antropomórfico del idioma tsotsil, que todo ente tiene corazón. En el idioma tsotsil existe “una infinidad de expresiones derivadas del corazón”; éste es el asiento no sólo del alma y de la emoción sino también del pensamiento y el sentido del juicio. Todo lo que llamamos “humano” estaba ahí, en el corazón . El pensamiento tsotsil parte del corazón, el corazón es la parte más importante de la fisonomía del cuerpo humano, lugar donde reside el pensamiento y los sentimientos, cuando se exterioriza se manifiestan en las actitudes, los modos de ser y estar en el mundo. Más aun, el corazón es el lugar donde reside el vayijel (nahual), el alma para la concepción occidental. Tal como lo afirma Lenkersdorf el pensamiento maya “es una filosofía corazonada, tal vez mejor dicho cordial, y no tan intelectualizada, sin que rechace el pensar” (Filosofar en clave tojolabal, p. 28), por ello vemos la importancia del corazón para la cosmovisión tsotsil, podemos decir que es el lugar donde está todo lo que es el ser humano individual con la participación de los demás, porque sin el otro no podemos ser. Por ello, mayor relación es con el Corazón de la divinidad con el Corazón de  la humanidad. 

También en el Altar conjugan los elementos naturales: fuego (las velas y veladoras), tierra, agua y el viento; representando la unidad de la vida y el cosmos. No podemos negar la profunda vinculación de hombre-naturaleza en la religión maya.  
Su forma circular, remite a la concepción cíclica de la vida y el cosmos mayas, al rededor de ella se realizan el rito de acción de gracias, ofrendas de los productos locales para la Madre Tierra, danzas, comidas rituales y misas católicas. Para los tsotsiles, estar en el mundo es sentirse parte de él porque se cohabita en él. Por ello, los tsotsiles la tierra es Me’tik Ch’ul Banomil (Madre Sagrada Tierra) se entiende como a una Madre que sustenta al hombre y le da vida. Por ello su profundo respeto a la naturaleza.







Bibliografía:
Thompson, J. Eric S., 1934, Sky Bearers, Colors and Directions in Maya and Mexican Religion, Washington, Carnegie Institution of Washington, publicación 436.
Evon Z. Vogt, 1976, Tortillas for the Gods, Harvard College.
Ha llegado el tiempo de amanecer, Curso sobre el calendario maya, Santa María Chiquimula, Guatemala, 2002.
Laurette Séjourné, 1957, Pensamiento y religión en el México antiguo.
Robert M. Laughlin, Diccionario del Corazón, 2002.
Lenkersdorf, Karl, Filosofar en Clave Tojolabal

No hay comentarios:

Publicar un comentario